Conversación en Roma con Manlio Simonetti
Eduardo TORRES MORENO (2009) Anuario de Historia de la Iglesia 18, 349-359.
Conversación en Roma
con Manlio Simonetti
Eduardo TORRES MORENO
Estamos en una radiante mañana del otoño romano. Ajeno al habitual barullo de la vecina plaza de san Pedro, comienza la semana de trabajo en el Instituto Patrístico Agus- tiniano. Se despereza poco a poco el edificio con los primeros estudiantes que acuden a la biblioteca antes de que el tráfico aumente. He quedado con el profesor Manlio Simonetti a primera hora, después de convencerlo para que accediese a «tonterías», como entrevistas y demás concesiones al espíritu del tiempo1. Llega lleno de energía interior, deseoso de dedicar su tiempo a lo que de verdad importa, buscar la verdad. Como decía Gregorio de Nisa, que es uno de los personajes que acumula nuestros intereses, este humanista es de los que piensan que el único adorno que necesitan las palabras es la verdad2.
Vocación intelectual y primeros pasos
p. Profesor: ¿como se despertó en usted la vocación humanista, pues creo que es la mejor palabra para describir un oficio que no parece muy atractivo ni remunerado? ¿Por encuentros con algún personaje que estudiase la antigüedad cristiana, o fruto del curso normal de sus estudios la dedicación filológica?
r. Le puedo decir que comencé en el curso normal de los estudios universitarios a inte- resarme por la literatura cristiana latina, si bien en aquellos años cincuenta eran pocas todavía en Italia las cátedras de literatura cristiana antigua. Tuve la fortuna de tener como maestro a Ettore Paratore (1907-2000). Gané por concurso la cátedra en Cagliari, donde desde 1959 hasta 1969 enseñé estos autores. Después me trasladé a Roma, donde llevo tantos años enseñando,
1. nacido en Roma en 1926, es uno de los investigadores más importantes de nuestros días en «Li- teratura cristiana antigua», especialmente en los autores de los siglos ii y iii. No vamos a realizar ni por intento una biografía o bibliografía del interesado; sólo aludiremos a los estudios más importantes para presentar el pensamiento del autor, citando sólo su primera edición, pues nuestro interés es más bien informativo y no bibliográfico. En nuestra revista ha publicado Manlio simOneTTi, L’esegesi patristica nella ricerca contemporanea, AHIg 6 (1997) 241-267.
2. Cfr. GreGOriO de nisa, I in Eunomium, en Gregorii Nysseni Opera omnia I, 27.
AHIg 18 (2009) 349-359 349
Eduardo TORRES MORENO
Estamos en una radiante mañana del otoño romano. Ajeno al habitual barullo de la vecina plaza de san Pedro, comienza la semana de trabajo en el Instituto Patrístico Agus- tiniano. Se despereza poco a poco el edificio con los primeros estudiantes que acuden a la biblioteca antes de que el tráfico aumente. He quedado con el profesor Manlio Simonetti a primera hora, después de convencerlo para que accediese a «tonterías», como entrevistas y demás concesiones al espíritu del tiempo1. Llega lleno de energía interior, deseoso de dedicar su tiempo a lo que de verdad importa, buscar la verdad. Como decía Gregorio de Nisa, que es uno de los personajes que acumula nuestros intereses, este humanista es de los que piensan que el único adorno que necesitan las palabras es la verdad2.
Vocación intelectual y primeros pasos
p. Profesor: ¿como se despertó en usted la vocación humanista, pues creo que es la mejor palabra para describir un oficio que no parece muy atractivo ni remunerado? ¿Por encuentros con algún personaje que estudiase la antigüedad cristiana, o fruto del curso normal de sus estudios la dedicación filológica?
r. Le puedo decir que comencé en el curso normal de los estudios universitarios a inte- resarme por la literatura cristiana latina, si bien en aquellos años cincuenta eran pocas todavía en Italia las cátedras de literatura cristiana antigua. Tuve la fortuna de tener como maestro a Ettore Paratore (1907-2000). Gané por concurso la cátedra en Cagliari, donde desde 1959 hasta 1969 enseñé estos autores. Después me trasladé a Roma, donde llevo tantos años enseñando,
1. nacido en Roma en 1926, es uno de los investigadores más importantes de nuestros días en «Li- teratura cristiana antigua», especialmente en los autores de los siglos ii y iii. No vamos a realizar ni por intento una biografía o bibliografía del interesado; sólo aludiremos a los estudios más importantes para presentar el pensamiento del autor, citando sólo su primera edición, pues nuestro interés es más bien informativo y no bibliográfico. En nuestra revista ha publicado Manlio simOneTTi, L’esegesi patristica nella ricerca contemporanea, AHIg 6 (1997) 241-267.
2. Cfr. GreGOriO de nisa, I in Eunomium, en Gregorii Nysseni Opera omnia I, 27.
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issn 113-0104
Eduardo Torres Moreno
en la Universidad de la Sapienza, Historia del cristianismo; e igualmente, desde sus comienzos prácticamente, colaboro en el Instituto Patrístico, donde ahora nos encontramos.
Se puede decir que he pasado sin solución de continuidad de la formación clásica a la investigación filológica, pues naturalmente el estudioso de la historia del cristianismo nece- sita apoyarse sobre fundamentos seguros, entre los que se cuentan los textos bien editados3.
p. ¿Cree que todavía perdura el extrañamiento entre autores paganos y cristianos en el estudio de la literatura antigua, y el desconocimiento o la minusvaloración del trabajo filológico por parte de la teología profesional cristiana? ¿No pertenecen todos a la misma literatura; no se necesitan unos para comprender los otros?
r. Pienso que en Italia esta separación ha quedado ya atrás y está superada; son ya bastantes años que en todas las universidades estatales existen cátedras de Historia de la literatura cristiana antigua. Creo que cada vez tiene más peso entre los teólogos la atención a los textos sobre los que se cimienta la tradición cristiana4.
p. ¿Podría decirme cómo se definiría mejor usted mismo: un hombre de muchos li- bros, ya que tiene publicados tantos, o es hombre que anda detrás de un único libro en cada uno de ellos, aunque quizá no lo haya escrito todavía?
r. Puedo decir que sólo me mueve el amor a la investigación, la pasión por la verdad que se esconde en tantos documentos antiguos y que empecé a percibir ya desde mis prime- ros estudios como profesor ayudante. Comencé con san Cipriano5 y luego fui ensanchando mi interés a los demás autores, latinos primero, y griegos, después6.
3. Dirige Manlio simOneTTi con Mario naldini desde 1984 la colección «Biblioteca patrsitica» en la editorial Nardini (Firenze), continuada después por las Dehoniane de Bologna.
4. Losprincipalestítulosdenuestroautorenestamateriason:ManliosimOneTTi,Letteraturacristiana antica greca e latina, Accademia, Milano 1969 (Sansoni, Firenze 1988); M. simOneTTi, La produzione letteraria latina fra romani e barbari, sec v-viii, Istituto patristico Agustinianum (=Augustinianum) 1986; Manlio simOneTTi – Emanuela prinziValli, La sapienza degli antichi Padri. Antologia. Dalle origini al ter- zo secolo, vol. 1, Piemme, Casale Monferrato 1996; Dall’epoca costantiniana alla crisi del mondo antico, vol. 2, Piemme, Casale Monferrato 1996; La separazione tra Oriente e Occidente, vol. 3, Piemme, Casale Monferrato 1996; Manlio simOneTTi – Bruno GenTili – Luciano sTupazzini, Antologia della letteratura latina. Per il triennio, Laterza, Bari 1988; Manlio simOneTTi – Orazio biancO – Paolo sOVerini, Da Roma arcaica a Roma cristiana. Terenzio, Tacito, Agostino. Per la 3a classe del Liceo classico, Loescher, Torino 1997; Manlio simOneTTi, Storia della letteratura cristiana antica, Piemme, Casale Monferrato 1999; M. simOneTTi – Emanuela prinziValli, Letteratura cristiana antica: profilo storico, antologia di testi e due saggi inediti in appendice, Piemme, Casale Monferrato 2003; Manlio simOneTTi, Classici e cristiani: alle radici del mondo occidentale, Medusa, San Giorgio a Cremano 2007; Angelo di berardinO – Giorgio fedalTO – Manlio simOneTTi, Letteratura patristica, San Paolo, Cinisello Balsamo 2007.
5. Manlio Simonetti ha editado los siguientes textos de San Cipriano (ca. 200-258): Cyprianus, C Th. Ad Donatum; De mortalitate; Ad Demetrianum; De opere et eleemosynis; De zelo et livore, CCL, Brepols, Turnholti 1976; traducidos después al francés y en al italiano en la colección «Sources chrétiennes» (=SCh).
6. Entre los autores griegos, además de Orígenes al que consagrará buena parte de sus esfuerzos, estudia las obras atribuidas a san Atanasio de Alejandría (292-373) de las que hace en 1956 una edición crítica: Athanasius. Opere spurie e dubbie. Pseudoathanasii De Trinitate libri x-xii: Expositio fidei catho-
en la Universidad de la Sapienza, Historia del cristianismo; e igualmente, desde sus comienzos prácticamente, colaboro en el Instituto Patrístico, donde ahora nos encontramos.
Se puede decir que he pasado sin solución de continuidad de la formación clásica a la investigación filológica, pues naturalmente el estudioso de la historia del cristianismo nece- sita apoyarse sobre fundamentos seguros, entre los que se cuentan los textos bien editados3.
p. ¿Cree que todavía perdura el extrañamiento entre autores paganos y cristianos en el estudio de la literatura antigua, y el desconocimiento o la minusvaloración del trabajo filológico por parte de la teología profesional cristiana? ¿No pertenecen todos a la misma literatura; no se necesitan unos para comprender los otros?
r. Pienso que en Italia esta separación ha quedado ya atrás y está superada; son ya bastantes años que en todas las universidades estatales existen cátedras de Historia de la literatura cristiana antigua. Creo que cada vez tiene más peso entre los teólogos la atención a los textos sobre los que se cimienta la tradición cristiana4.
p. ¿Podría decirme cómo se definiría mejor usted mismo: un hombre de muchos li- bros, ya que tiene publicados tantos, o es hombre que anda detrás de un único libro en cada uno de ellos, aunque quizá no lo haya escrito todavía?
r. Puedo decir que sólo me mueve el amor a la investigación, la pasión por la verdad que se esconde en tantos documentos antiguos y que empecé a percibir ya desde mis prime- ros estudios como profesor ayudante. Comencé con san Cipriano5 y luego fui ensanchando mi interés a los demás autores, latinos primero, y griegos, después6.
3. Dirige Manlio simOneTTi con Mario naldini desde 1984 la colección «Biblioteca patrsitica» en la editorial Nardini (Firenze), continuada después por las Dehoniane de Bologna.
4. Losprincipalestítulosdenuestroautorenestamateriason:ManliosimOneTTi,Letteraturacristiana antica greca e latina, Accademia, Milano 1969 (Sansoni, Firenze 1988); M. simOneTTi, La produzione letteraria latina fra romani e barbari, sec v-viii, Istituto patristico Agustinianum (=Augustinianum) 1986; Manlio simOneTTi – Emanuela prinziValli, La sapienza degli antichi Padri. Antologia. Dalle origini al ter- zo secolo, vol. 1, Piemme, Casale Monferrato 1996; Dall’epoca costantiniana alla crisi del mondo antico, vol. 2, Piemme, Casale Monferrato 1996; La separazione tra Oriente e Occidente, vol. 3, Piemme, Casale Monferrato 1996; Manlio simOneTTi – Bruno GenTili – Luciano sTupazzini, Antologia della letteratura latina. Per il triennio, Laterza, Bari 1988; Manlio simOneTTi – Orazio biancO – Paolo sOVerini, Da Roma arcaica a Roma cristiana. Terenzio, Tacito, Agostino. Per la 3a classe del Liceo classico, Loescher, Torino 1997; Manlio simOneTTi, Storia della letteratura cristiana antica, Piemme, Casale Monferrato 1999; M. simOneTTi – Emanuela prinziValli, Letteratura cristiana antica: profilo storico, antologia di testi e due saggi inediti in appendice, Piemme, Casale Monferrato 2003; Manlio simOneTTi, Classici e cristiani: alle radici del mondo occidentale, Medusa, San Giorgio a Cremano 2007; Angelo di berardinO – Giorgio fedalTO – Manlio simOneTTi, Letteratura patristica, San Paolo, Cinisello Balsamo 2007.
5. Manlio Simonetti ha editado los siguientes textos de San Cipriano (ca. 200-258): Cyprianus, C Th. Ad Donatum; De mortalitate; Ad Demetrianum; De opere et eleemosynis; De zelo et livore, CCL, Brepols, Turnholti 1976; traducidos después al francés y en al italiano en la colección «Sources chrétiennes» (=SCh).
6. Entre los autores griegos, además de Orígenes al que consagrará buena parte de sus esfuerzos, estudia las obras atribuidas a san Atanasio de Alejandría (292-373) de las que hace en 1956 una edición crítica: Athanasius. Opere spurie e dubbie. Pseudoathanasii De Trinitate libri x-xii: Expositio fidei catho-
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Conversación en Roma con Manlio Simonetti
En la investigación filológica es esencial acercarse a la verdad que mana de los textos sin dejarse condicionar, en la medida de lo posible, por prejuicios y comprensiones previas. Es evidente que la investigación aséptica no existe; es más bien un ideal, pues todo experto se acerca a un texto, sobre todo antiguo, con su propia historia subjetiva y su formación previa específica. Por ello es decisivo tener conciencia de tal posible contaminación para evitarla por todos los medios. No hay que dejar que los intereses personales o los prejuicios nos arrastren, para lo cual se necesita una «ascética filológica», si podemos hablar así, que logre un distanciamiento objetivo y deje hablar por sí solos a los testigos antiguos que se quiere invocar.
Cristianismo y cultura griega
p. De hecho, en uno de sus libros importantes afronta usted una de las batallas teoló- gicas más importantes de la Iglesia antigua, el arrianismo. ¿Cree usted que estamos todavía en los problemas cristológicos actuales en las mismas categorías, como a veces resulta de la polémica intrateológica, o fue algo ya superado en el tiempo?
r. Creo que efectivamente es uno de esos prejuicios que se resiste a morir y ante los que debemos precavernos. Sin quitar importancia a la crisis arriana que ocupó por dos siglos a las mejores cabezas de la teología cristiana, debemos alejarnos de la tentación de hacer de ella una especie de fuente de todas las herejías. El arrianismo fue una discusión circunscrita a su tiempo, en la cual hubo, además, un amplio abanico de transiciones y de posibilidades en cada autor, al hilo de su propia historia7.
Fue precisamente Gregorio de Elvira, un autor hispano, quien dijo que entre arrianos y católicos ortodoxos todo era común: interpretaban los mismos textos bíblicos y rezaban las mismas oraciones, salvo la confesión expresa de la divinidad de Cristo8.
licae, Professio arriana et confessio catholica, De Trinitate et de Spiritu Sancto, Cappelli, Bologna 1956. Los trabajos sobre autores latinos (introducción al texto, traducción y notas) son más numerosos: San Hipólito (217-235), Rufino de Aquileya (ca. 345-410), Faustino de Roma (380-384); san Gregorio Magno (540-604). Cfr Manlio simOneTTi, Ippolito. Le benedizioni di Giacobbe, Città nuova, Roma 1982; Ippolito. Contro Noeto, Dehoniane, Bologna 2000; Tyrannii Rufini Opera, edición crítica, CChL, Brepols, Turnholti 1959 (textos traducidos después en diversas ocasiones: Rufin d’Aquilée. Les Bénédictions des Patriarches, SCh, Cerf, Paris 1968; Rufino. Spiegazione del credo, Città nuova, Roma 1978; Rufino di Concordia. Scritti apologetici, Città nuova, Roma 1999; Rufino di Concordia. Scritti varii, Città nuova, Roma 200); Faustini opera, CChL, Brepols, Turnolt 1967; Gregorio Magno, san. Storie di santi e di diavoli: Dialoghi, texto crítico y traducción italiana, Lorenzo Valla, Milano 2005 (libros i-ii) y 2006 (libros iii-iV).
7. ManliosimOneTTi,Studisull’arianesimo,Studium,Roma1965;M.simOneTTi,Arianesimolatino, Centro italiano di studi sull’alto Medioevo, Spoleto 1967; M. simOneTTi, La crisi ariana nel iv secolo, SEAug 11, Augustinianum, Roma 1975.
8. Al Tradado sobre la fe de Gregorio de Elvira (ca. 315-392) dedica un estudio critico del texto (Gregorius Ilibertanus. La fede, sei, Tornio 1975) con introducción y comentario, traducido después al español: Gregorio de Elvira. La fe, introducción, traducción y notas de Joaquín Pascual Torró, texto latino y aparato crítico de Manlio Simonetti, Ciudad Nueva, Madrid 1998.
En la investigación filológica es esencial acercarse a la verdad que mana de los textos sin dejarse condicionar, en la medida de lo posible, por prejuicios y comprensiones previas. Es evidente que la investigación aséptica no existe; es más bien un ideal, pues todo experto se acerca a un texto, sobre todo antiguo, con su propia historia subjetiva y su formación previa específica. Por ello es decisivo tener conciencia de tal posible contaminación para evitarla por todos los medios. No hay que dejar que los intereses personales o los prejuicios nos arrastren, para lo cual se necesita una «ascética filológica», si podemos hablar así, que logre un distanciamiento objetivo y deje hablar por sí solos a los testigos antiguos que se quiere invocar.
Cristianismo y cultura griega
p. De hecho, en uno de sus libros importantes afronta usted una de las batallas teoló- gicas más importantes de la Iglesia antigua, el arrianismo. ¿Cree usted que estamos todavía en los problemas cristológicos actuales en las mismas categorías, como a veces resulta de la polémica intrateológica, o fue algo ya superado en el tiempo?
r. Creo que efectivamente es uno de esos prejuicios que se resiste a morir y ante los que debemos precavernos. Sin quitar importancia a la crisis arriana que ocupó por dos siglos a las mejores cabezas de la teología cristiana, debemos alejarnos de la tentación de hacer de ella una especie de fuente de todas las herejías. El arrianismo fue una discusión circunscrita a su tiempo, en la cual hubo, además, un amplio abanico de transiciones y de posibilidades en cada autor, al hilo de su propia historia7.
Fue precisamente Gregorio de Elvira, un autor hispano, quien dijo que entre arrianos y católicos ortodoxos todo era común: interpretaban los mismos textos bíblicos y rezaban las mismas oraciones, salvo la confesión expresa de la divinidad de Cristo8.
licae, Professio arriana et confessio catholica, De Trinitate et de Spiritu Sancto, Cappelli, Bologna 1956. Los trabajos sobre autores latinos (introducción al texto, traducción y notas) son más numerosos: San Hipólito (217-235), Rufino de Aquileya (ca. 345-410), Faustino de Roma (380-384); san Gregorio Magno (540-604). Cfr Manlio simOneTTi, Ippolito. Le benedizioni di Giacobbe, Città nuova, Roma 1982; Ippolito. Contro Noeto, Dehoniane, Bologna 2000; Tyrannii Rufini Opera, edición crítica, CChL, Brepols, Turnholti 1959 (textos traducidos después en diversas ocasiones: Rufin d’Aquilée. Les Bénédictions des Patriarches, SCh, Cerf, Paris 1968; Rufino. Spiegazione del credo, Città nuova, Roma 1978; Rufino di Concordia. Scritti apologetici, Città nuova, Roma 1999; Rufino di Concordia. Scritti varii, Città nuova, Roma 200); Faustini opera, CChL, Brepols, Turnolt 1967; Gregorio Magno, san. Storie di santi e di diavoli: Dialoghi, texto crítico y traducción italiana, Lorenzo Valla, Milano 2005 (libros i-ii) y 2006 (libros iii-iV).
7. ManliosimOneTTi,Studisull’arianesimo,Studium,Roma1965;M.simOneTTi,Arianesimolatino, Centro italiano di studi sull’alto Medioevo, Spoleto 1967; M. simOneTTi, La crisi ariana nel iv secolo, SEAug 11, Augustinianum, Roma 1975.
8. Al Tradado sobre la fe de Gregorio de Elvira (ca. 315-392) dedica un estudio critico del texto (Gregorius Ilibertanus. La fede, sei, Tornio 1975) con introducción y comentario, traducido después al español: Gregorio de Elvira. La fe, introducción, traducción y notas de Joaquín Pascual Torró, texto latino y aparato crítico de Manlio Simonetti, Ciudad Nueva, Madrid 1998.
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Eduardo Torres Moreno
Desde el punto de vista histórico es un ejemplo interesante de cómo debemos acer- carnos a los autores y los textos, sin censuras previas ni categorías teológicas posteriores.
p. ¿Qué podemos hacer hoy para que se sigan acercando entre sí Atenas y Jerusalén?
r. Tengo escrito un pequeño libro, de cierto éxito editorial, sobre las relaciones entre cristianismo y cultura griega en la antigüedad9. Se puede decir que hubo siempre dos partidos entre los intelectuales católicos, ya desde el siglo segundo: quienes como Taciano o Tertulia- no proclamaron la separación neta entre la ciencia de la fe y la sabiduría humana, y quienes, como Justino, Atenágoras o Clemente alejandrino, promovieron el uso de la filosofía y de las humanidades en favor de la fe.
La realidad es, sin embargo, que luego, en la práctica, todos los autores tomaban préstamos de la erudición humana de su tiempo cuando se trataba de defender la fe cristiana o de elaborar su doctrina; y que los primeros en hacerlo fueron los que antes habían atacado teóricamente este uso. Basta ver cómo Taciano usa elementos estoicos y platónicos, o cómo Tertuliano toma a dos manos elementos de la filosofía estoica y del derecho romano para expresar el pensamiento cristiano. Y es que, en definitiva, todos los autores tuvieron que verter el contenido cristiano en la estructura propia de la filosofía griega, con mayor o menor conciencia de su empleo.
La exégesis patrística
p. Perdone el particularismo, pero si me tuviera que quedar con un libro suyo me lle- varía Lettera e/o allegoria. Es evidente que estamos ante un redescubrimiento de la exégesis patrística, si atendemos a los éxitos editoriales como la Biblia comentada por los Padres de la Iglesia o las referencias constantes a este tema en el último Sínodo de los obispos sobre La palabra de Dios en la vida de la Iglesia. ¿Cuál cree que sea la razón de tal actualidad?
r. Toca usted un punto delicadísimo. Yo me inicié en este campo con los trabajos de Antonio Orbe (1916-2002), Henri de Lubac (1896-1991) y Jean Daniélou (1905-1974), grandes eruditos de fines del siglo xx, que reivindicaron el valor teológico de la exégesis patrística y ofrecieron profundas intuiciones que han fructificado en la renovación teológica contemporánea10. A pesar de todo, encontré todavía en Daniélou y De Lubac un residuo de carácter apologético, un fondo de prevención ideológica o un prejuicio racionalista, que les llevaba a oponer exégesis tipológica (Isaac, tipo de Cristo; el arca, de la Iglesia) a exégesis
9. Cfr. Manlio simOneTTi, Cristianesimo antico e cultura greca, Borla, Roma 1982 (ha sido reedi- tado después en 1983 y en 2001).
10. No es este el lugar para presentar la vasta producción bibliográfica de estos tres destacados profesores jesuitas. Son muy conocidos los estudios del padre Antonio Orbe sobre el gnosticismo e Ireneo. ¿Quién no conoce el libro de Jean daniélOu, Origène, Cerf, Paris 1948? La tesis de daniélOu. justamente famosa, fue: Platonisme et théologie mystique, Essai sur la doctrine spirituelle de saint Grégoire de Nysse, París 1944. Recordemos también la sólida monografía de Henri de lubac, Origène. Histoire et Esprit, Cerf, Paris 1950.
Desde el punto de vista histórico es un ejemplo interesante de cómo debemos acer- carnos a los autores y los textos, sin censuras previas ni categorías teológicas posteriores.
p. ¿Qué podemos hacer hoy para que se sigan acercando entre sí Atenas y Jerusalén?
r. Tengo escrito un pequeño libro, de cierto éxito editorial, sobre las relaciones entre cristianismo y cultura griega en la antigüedad9. Se puede decir que hubo siempre dos partidos entre los intelectuales católicos, ya desde el siglo segundo: quienes como Taciano o Tertulia- no proclamaron la separación neta entre la ciencia de la fe y la sabiduría humana, y quienes, como Justino, Atenágoras o Clemente alejandrino, promovieron el uso de la filosofía y de las humanidades en favor de la fe.
La realidad es, sin embargo, que luego, en la práctica, todos los autores tomaban préstamos de la erudición humana de su tiempo cuando se trataba de defender la fe cristiana o de elaborar su doctrina; y que los primeros en hacerlo fueron los que antes habían atacado teóricamente este uso. Basta ver cómo Taciano usa elementos estoicos y platónicos, o cómo Tertuliano toma a dos manos elementos de la filosofía estoica y del derecho romano para expresar el pensamiento cristiano. Y es que, en definitiva, todos los autores tuvieron que verter el contenido cristiano en la estructura propia de la filosofía griega, con mayor o menor conciencia de su empleo.
La exégesis patrística
p. Perdone el particularismo, pero si me tuviera que quedar con un libro suyo me lle- varía Lettera e/o allegoria. Es evidente que estamos ante un redescubrimiento de la exégesis patrística, si atendemos a los éxitos editoriales como la Biblia comentada por los Padres de la Iglesia o las referencias constantes a este tema en el último Sínodo de los obispos sobre La palabra de Dios en la vida de la Iglesia. ¿Cuál cree que sea la razón de tal actualidad?
r. Toca usted un punto delicadísimo. Yo me inicié en este campo con los trabajos de Antonio Orbe (1916-2002), Henri de Lubac (1896-1991) y Jean Daniélou (1905-1974), grandes eruditos de fines del siglo xx, que reivindicaron el valor teológico de la exégesis patrística y ofrecieron profundas intuiciones que han fructificado en la renovación teológica contemporánea10. A pesar de todo, encontré todavía en Daniélou y De Lubac un residuo de carácter apologético, un fondo de prevención ideológica o un prejuicio racionalista, que les llevaba a oponer exégesis tipológica (Isaac, tipo de Cristo; el arca, de la Iglesia) a exégesis
9. Cfr. Manlio simOneTTi, Cristianesimo antico e cultura greca, Borla, Roma 1982 (ha sido reedi- tado después en 1983 y en 2001).
10. No es este el lugar para presentar la vasta producción bibliográfica de estos tres destacados profesores jesuitas. Son muy conocidos los estudios del padre Antonio Orbe sobre el gnosticismo e Ireneo. ¿Quién no conoce el libro de Jean daniélOu, Origène, Cerf, Paris 1948? La tesis de daniélOu. justamente famosa, fue: Platonisme et théologie mystique, Essai sur la doctrine spirituelle de saint Grégoire de Nysse, París 1944. Recordemos también la sólida monografía de Henri de lubac, Origène. Histoire et Esprit, Cerf, Paris 1950.
352 AHIg 18 (2009)
Conversación en Roma con Manlio Simonetti
alegórica, aceptando aquélla como un método horizontal, que lleva de historia a historia, mientras rechazan la alegórica, como si la alegoría fuera un juego de fantasía.
Sin embargo, esta prevención no tiene razón de ser si se considera la tipología como lo que es, una clase de alegoría. Bien entendida toda la exégesis alegórica tiene un profundo significado histórico11. Tanto es así, que debemos a la interpretación alegórica la aceptación misma de la Biblia judía en la Biblia cristiana. Me refiero al siglo ii, en el que se dio la lucha, decisiva para toda la teología posterior, entre los gnósticos, que rechazaban todo el Antiguo Testamento, y que no eran grupos tan minoritarios como hoy queremos creer, y los maestros de la fe cristiana, que deberían elaborar una respuesta a los problemas planteados por esa actitud12. ¿Cómo hacer aceptable a los etno-cristianos, los provenientes de la gentilidad, unas escrituras que rechazaban culturalmente o desconocían, si no había modo de hacerlas compatibles con la novedad de la predicación cristiana? Piense en un Ignacio de Antioquía, que ignoró casi com- pletamente el Antiguo Testamento, que prácticamente no cita y parece dejarle indiferente.
Fue precisamente la interpretación alegórica la que salvó el antagonismo entre la primera y la definitiva Alianza, la que colmó el abismo entre el viejo y el nuevo Testamento. Con la alegoría, la Ley y los profetas dan testimonio de Jesucristo, al llenar de plenitud neo- testamentaria lo que en el Antiguo Testamento se presenta como anuncio, inicio o imagen.
¿Cómo descubrir a Cristo en el Antiguo Testamento? Ciertamente hay elementos claros de sentido literal, como hace Mt 1, 22-23, considerando la concepción virginal de Cristo como el cumplimiento de Is 7, 14 (la virgen concebirá y dará a luz un hijo); pero estos pasajes que pueden ser aplicados en sentido histórico son escasos y a veces discutibles. Son en cambio innumerables las explicaciones alegóricas y las aplicaciones tipológicas de las figuras y expresiones veterotestamentarias a la figura y la doctrina de Jesucristo. Orígenes hizo aceptable a los cristianos de cultura griega el Antiguo Testamento, con una exégesis no subjetiva, sino espiritual, basada en un sujeto de destino, es decir en la mejor tradición cristiana, y con una apertura y riqueza de diversos sentidos no excluyentes. Sin tal exégesis creativa, la Escritura judía habría acabado, lo mismo que la circuncisión, como un compo- nente judío abandonado por la Iglesia o una premisa histórica superada completamente por la novedad cristiana. Basta con leer los tratados In Ioannem de Orígenes o san Agustín para valorar el inmenso caudal, que desborda el cauce del sentido literal, y que ha sido decisivo en la transmisión y configuración de la doctrina cristiana.
Y es precisamente este método el que ahora es apreciado por los estudios semánticos y por la filosofía hermenéutica, al demostrar cuánto del significado de un texto depende del sujeto que lo recibe y cómo tal significado se forma en la relación intersubjetiva.
11. La producción exegética principal, además de los innumerables artículos de revistas, la pode- mos cifrar en las siguientes monografías: Manlio simOneTTi, La sacra Scrittura in Teofilo d’Antiochia, Beauchesne, Paris 1972; M. simOneTTi, Profilo storico dell’esegesi patristica, Augustinianum, Roma 1981; M. simOneTTi, Lettera e/o allegoria. Un contributo alla storia dell’ esegesi patristica, SEAug 23, Augustinianum, Roma 1985.
12. Sobre el gnosticismo, contamos con: Manlio simOneTTi, Psyché e psychikos nella gnosi valen- tiniana, Olschki, Firenze 1966; id., Testi gnostici cristiani, Laterza, Bari 1970; id., Testi gnostici in lingua greca e latina, Lorenzo Valla, Mondadori, Milano 1993.
alegórica, aceptando aquélla como un método horizontal, que lleva de historia a historia, mientras rechazan la alegórica, como si la alegoría fuera un juego de fantasía.
Sin embargo, esta prevención no tiene razón de ser si se considera la tipología como lo que es, una clase de alegoría. Bien entendida toda la exégesis alegórica tiene un profundo significado histórico11. Tanto es así, que debemos a la interpretación alegórica la aceptación misma de la Biblia judía en la Biblia cristiana. Me refiero al siglo ii, en el que se dio la lucha, decisiva para toda la teología posterior, entre los gnósticos, que rechazaban todo el Antiguo Testamento, y que no eran grupos tan minoritarios como hoy queremos creer, y los maestros de la fe cristiana, que deberían elaborar una respuesta a los problemas planteados por esa actitud12. ¿Cómo hacer aceptable a los etno-cristianos, los provenientes de la gentilidad, unas escrituras que rechazaban culturalmente o desconocían, si no había modo de hacerlas compatibles con la novedad de la predicación cristiana? Piense en un Ignacio de Antioquía, que ignoró casi com- pletamente el Antiguo Testamento, que prácticamente no cita y parece dejarle indiferente.
Fue precisamente la interpretación alegórica la que salvó el antagonismo entre la primera y la definitiva Alianza, la que colmó el abismo entre el viejo y el nuevo Testamento. Con la alegoría, la Ley y los profetas dan testimonio de Jesucristo, al llenar de plenitud neo- testamentaria lo que en el Antiguo Testamento se presenta como anuncio, inicio o imagen.
¿Cómo descubrir a Cristo en el Antiguo Testamento? Ciertamente hay elementos claros de sentido literal, como hace Mt 1, 22-23, considerando la concepción virginal de Cristo como el cumplimiento de Is 7, 14 (la virgen concebirá y dará a luz un hijo); pero estos pasajes que pueden ser aplicados en sentido histórico son escasos y a veces discutibles. Son en cambio innumerables las explicaciones alegóricas y las aplicaciones tipológicas de las figuras y expresiones veterotestamentarias a la figura y la doctrina de Jesucristo. Orígenes hizo aceptable a los cristianos de cultura griega el Antiguo Testamento, con una exégesis no subjetiva, sino espiritual, basada en un sujeto de destino, es decir en la mejor tradición cristiana, y con una apertura y riqueza de diversos sentidos no excluyentes. Sin tal exégesis creativa, la Escritura judía habría acabado, lo mismo que la circuncisión, como un compo- nente judío abandonado por la Iglesia o una premisa histórica superada completamente por la novedad cristiana. Basta con leer los tratados In Ioannem de Orígenes o san Agustín para valorar el inmenso caudal, que desborda el cauce del sentido literal, y que ha sido decisivo en la transmisión y configuración de la doctrina cristiana.
Y es precisamente este método el que ahora es apreciado por los estudios semánticos y por la filosofía hermenéutica, al demostrar cuánto del significado de un texto depende del sujeto que lo recibe y cómo tal significado se forma en la relación intersubjetiva.
11. La producción exegética principal, además de los innumerables artículos de revistas, la pode- mos cifrar en las siguientes monografías: Manlio simOneTTi, La sacra Scrittura in Teofilo d’Antiochia, Beauchesne, Paris 1972; M. simOneTTi, Profilo storico dell’esegesi patristica, Augustinianum, Roma 1981; M. simOneTTi, Lettera e/o allegoria. Un contributo alla storia dell’ esegesi patristica, SEAug 23, Augustinianum, Roma 1985.
12. Sobre el gnosticismo, contamos con: Manlio simOneTTi, Psyché e psychikos nella gnosi valen- tiniana, Olschki, Firenze 1966; id., Testi gnostici cristiani, Laterza, Bari 1970; id., Testi gnostici in lingua greca e latina, Lorenzo Valla, Mondadori, Milano 1993.
AHIg 18 (2009) 353
Eduardo Torres Moreno
Ante la Sagrada Escritura, la perspectiva de un teólogo racionalista es antagónica a la de un Padre de la Iglesia. «Me pongo ante el texto bíblico como ante un texto de Homero o Virgilio», dirá Rudolf Bultmann. Para orígenes, esto hubiera sido un escándalo, ya que la sagrada Escritura es un texto absolutamente excepcional y único: es la palabra de Dios. El exégeta alejandrino se pone ante el texto santo como ante un manantial inextinguible de verdad, con una multitud ilimitada de significados que no tienen por qué ser exclusivos ni excluyentes. Por ejemplo, en la primera de las homilías In Exodum comenta Orígenes cómo se asemeja la Escritura a un árbol fecundo plantado en medio del huerto, del cual el agri- cultor puede sacar tantos frutos cuantos sean sus cuidados y atenciones. Lo mismo se puede constatar en el De doctrina cristiana de san Agustín, siglo y medio más tarde13.
La filosofía hermenéutica y la semántica están descubriendo ahora que el texto está abierto, según la actitud del sujeto. He aquí la modernidad de los Padres.
p. ¿Cree que pueden llegar a confluir el renacimiento de los estudios patrísticos y el movimiento bíblico, como modos complementarios de sacar de la Escritura la riqueza que contiene y fecundarse mutuamente, o están llamados a seguir líneas paralelas la exégesis historico-crítica y la espiritual, tradicional de los Padres?
r. Ignace de la Potterie, ese gran exégeta del iV evangelio, insistía en la convergencia de las dos tendencias modernas: el estudio histórico-crítico y el estudio de los Padres. Pero, yo no soy tan optimista. Además de ser discutible el pomposo nombre de histórico-crítico, y aunque sea batalla perdida, pues se ha impuesto ya en el uso, lo cuestionable es la misma reducción del método histórico o el criterio que justifica la crítica. ¡Tantos biblistas viven hoy encerrados en estos métodos analíticos e ignoran sencillamente la exégesis patrística o la relegan, fuera de la ciencia, a la amplia gama de la espiritualidad!14 No se dan cuenta de que, sin la exégesis alegórica y tipológica, todo el Antiguo Testamento habría desaparecido de la enseñanza cristiana, como tantas tradiciones o normativas judías: es esta exégesis, que ignoran, la que ha transmitido las Escrituras hebreas y las ha llenado de sentido15.
13. SobresanAgustín,hapublicadoManliosimOneTTi,Sant’Agostino.Commentoaisalmi,Lorenzo Valla, Mondadori, Milano 1988; id., Sant’Agostino. L’istruzione cristiana, Lorenzo Valla, Mondadori, Milano 1994. Además ha traducido las biografías siguientes: Ponzio: Vita di Cipriano; Paolino: Vita di Ambrogio; Possidio: Vita di Agostino, Città nuova, Roma 1977.
14. Ha estudiado también los textos espirituales antiguos de los que ha publicado en la Fondazione Lorenzo Valla dos antologías (Manlio simOneTTi, Testi teologici e spirituali dal i al iv secolo, Mondado- ri, Milano 1986; id., Testi teologici e spirituali in lingua greca dal iv al vii secolo, Mondadori, Milano 1986), así como un florilegio de la mejor eucología antigua tanto griega como latina: La preghiera dei cristiani, a cura di Salvatore Pricoco e Manlio Simonetti, Mondadori, Milano 2000.
15. Además de estudiar el origen del evangelio y el proceso de canonización de los escritos neo- testamentarios así como la reinterpretación de los veterotestamentarios y toda la exégesis patrística en numerosísimos artículos diseminados en tantas revistas, nuestro profesor supervisa la edición italiana a cargo de Città nuova («La Bibbia commentata dai Padri»), del proyecto del Ancient Christian com- mentary on Scripture, InterVarsity Press, Downers Grove, IL (usa), dirigida por Thomas C. Oden, en la que además ha publicado la selección patrística de comentarios a Mateo y Job: M. simOneTTi, Matthew 1-13, InterVarsity Press, Downers Grove, IL (usa) 2001 (Matteo 1-13, Città nuova, Roma 2004); id.,
Ante la Sagrada Escritura, la perspectiva de un teólogo racionalista es antagónica a la de un Padre de la Iglesia. «Me pongo ante el texto bíblico como ante un texto de Homero o Virgilio», dirá Rudolf Bultmann. Para orígenes, esto hubiera sido un escándalo, ya que la sagrada Escritura es un texto absolutamente excepcional y único: es la palabra de Dios. El exégeta alejandrino se pone ante el texto santo como ante un manantial inextinguible de verdad, con una multitud ilimitada de significados que no tienen por qué ser exclusivos ni excluyentes. Por ejemplo, en la primera de las homilías In Exodum comenta Orígenes cómo se asemeja la Escritura a un árbol fecundo plantado en medio del huerto, del cual el agri- cultor puede sacar tantos frutos cuantos sean sus cuidados y atenciones. Lo mismo se puede constatar en el De doctrina cristiana de san Agustín, siglo y medio más tarde13.
La filosofía hermenéutica y la semántica están descubriendo ahora que el texto está abierto, según la actitud del sujeto. He aquí la modernidad de los Padres.
p. ¿Cree que pueden llegar a confluir el renacimiento de los estudios patrísticos y el movimiento bíblico, como modos complementarios de sacar de la Escritura la riqueza que contiene y fecundarse mutuamente, o están llamados a seguir líneas paralelas la exégesis historico-crítica y la espiritual, tradicional de los Padres?
r. Ignace de la Potterie, ese gran exégeta del iV evangelio, insistía en la convergencia de las dos tendencias modernas: el estudio histórico-crítico y el estudio de los Padres. Pero, yo no soy tan optimista. Además de ser discutible el pomposo nombre de histórico-crítico, y aunque sea batalla perdida, pues se ha impuesto ya en el uso, lo cuestionable es la misma reducción del método histórico o el criterio que justifica la crítica. ¡Tantos biblistas viven hoy encerrados en estos métodos analíticos e ignoran sencillamente la exégesis patrística o la relegan, fuera de la ciencia, a la amplia gama de la espiritualidad!14 No se dan cuenta de que, sin la exégesis alegórica y tipológica, todo el Antiguo Testamento habría desaparecido de la enseñanza cristiana, como tantas tradiciones o normativas judías: es esta exégesis, que ignoran, la que ha transmitido las Escrituras hebreas y las ha llenado de sentido15.
13. SobresanAgustín,hapublicadoManliosimOneTTi,Sant’Agostino.Commentoaisalmi,Lorenzo Valla, Mondadori, Milano 1988; id., Sant’Agostino. L’istruzione cristiana, Lorenzo Valla, Mondadori, Milano 1994. Además ha traducido las biografías siguientes: Ponzio: Vita di Cipriano; Paolino: Vita di Ambrogio; Possidio: Vita di Agostino, Città nuova, Roma 1977.
14. Ha estudiado también los textos espirituales antiguos de los que ha publicado en la Fondazione Lorenzo Valla dos antologías (Manlio simOneTTi, Testi teologici e spirituali dal i al iv secolo, Mondado- ri, Milano 1986; id., Testi teologici e spirituali in lingua greca dal iv al vii secolo, Mondadori, Milano 1986), así como un florilegio de la mejor eucología antigua tanto griega como latina: La preghiera dei cristiani, a cura di Salvatore Pricoco e Manlio Simonetti, Mondadori, Milano 2000.
15. Además de estudiar el origen del evangelio y el proceso de canonización de los escritos neo- testamentarios así como la reinterpretación de los veterotestamentarios y toda la exégesis patrística en numerosísimos artículos diseminados en tantas revistas, nuestro profesor supervisa la edición italiana a cargo de Città nuova («La Bibbia commentata dai Padri»), del proyecto del Ancient Christian com- mentary on Scripture, InterVarsity Press, Downers Grove, IL (usa), dirigida por Thomas C. Oden, en la que además ha publicado la selección patrística de comentarios a Mateo y Job: M. simOneTTi, Matthew 1-13, InterVarsity Press, Downers Grove, IL (usa) 2001 (Matteo 1-13, Città nuova, Roma 2004); id.,
354 AHIg 18 (2009)
Conversación en Roma con Manlio Simonetti
Ortodoxia y herejía en la antigüedad cristiana
p. ¿Cuál es el límite en la antigüedad cristiana entre ortodoxia y herejía? ¿Es impor- tante para el estudio de la patrística o más bien dificulta la comprensión?
r. Antonio Orbe, el más serio de los patrólogos de los años 80 y 90, ha demostrado que un estudio verdadero de los Padres debe prescindir de esta distinción previa (ortodoxia y herejía), que tendrá su valor en teología dogmática pero no en historia de la literatura cris- tiana antigua, pues no permite comprender cada autor desde sus propias categorías, es decir, sin anacronismos ni apriorismos16. Todavía la meritoria obra de Grillmeier17 se ve lastrada por esta toma de posición, por este prejuicio.
Piense cómo, de forma provocativa ciertamente, se habla hoy en el ámbito italiano de «cristianismos» en el siglo ii; o la conocida tesis de Bauer (1877-1960)18, de que las doctrinas heterodoxas preceden a las ortodoxas. Sólo a fines del siglo ii tendremos la formulación del canon bíblico y la formación de un cuerpo de doctrina orgánico que gradualmente responde- rá al nombre de ortodoxia católica frente a los diversos movimientos y opiniones rechazados como heréticos, aunque no sin transiciones.
Orígenes, Gregorio Niseno y Ambrosio
p. En este contexto me sorprende cada día más la magnitud de la obra teológica de Orígenes (184-253), que, sin embargo, es proporcional al odio que le manifestaron a lo lar- go de la historia cristiana algunos autores y poderes eclesiásticos. ¿Por qué tal persecución a un hombre que murió como confesor de la fe en comunión con la Iglesia, cuando ya no podía defenderse?
r. Si vamos a las raíces de todas las doctrinas de la teología antigua es imposible, en efecto, no toparse con Orígenes. Es el nudo más importante de la teología patrística, como forjador de la pionera cosmovisión científica cristiana19. Por otra parte, es un autor que ha
Matthew 14-28, InterVarsity Press, Downers Grove, IL (Usa) 2002 (Matteo 14-28, Città nuova, Roma 2006); Manlio simOneTTi – Marco cOnTi, Job, InterVarsity Press, Downers Grove, IL (usa) 2006. [La edición en español de este mismo proyecto (Ciudad nueva, Madrid) está a cargo del profesor Marcelo Merino, de la Universidad de Navarra].
16. Cfr. Manlio simOneTTi, Ortodossia ed eresia tra i e ii secolo, Rubbettino, Soveria Mannelli (Co- scenza) 1994.
17. Cfr. Aloys Grillmeier, Christ in Christian tradition, London 1965 (revisada en 1975, Mow- brays, London).
18. Cfr. Walter bauer, Rechtglaübigkeit und Ketzerei im ältesten Christentum, Tubingen 1934.
19. A este autor ha dedicado el profesor Simonetti numerosos estudios, al punto de dirigir con Lo- renzo Perrone el gran proyecto, todavía en curso, de la edición crítica de todas las obras del alejandrino en griego o latín con traducción italiana: Manlio simOneTTi – Lorenzo perrOne, Opere de Origene, Città nuova, Roma. En esta colección ha publicado los volúmenes 1 y 2: Manlio simOneTTi, Origenis Homiliae in Genesim= Omelie sulla Genesi, Roma 2002; id., Origenis Homiliae in Exodum= Omelie
Ortodoxia y herejía en la antigüedad cristiana
p. ¿Cuál es el límite en la antigüedad cristiana entre ortodoxia y herejía? ¿Es impor- tante para el estudio de la patrística o más bien dificulta la comprensión?
r. Antonio Orbe, el más serio de los patrólogos de los años 80 y 90, ha demostrado que un estudio verdadero de los Padres debe prescindir de esta distinción previa (ortodoxia y herejía), que tendrá su valor en teología dogmática pero no en historia de la literatura cris- tiana antigua, pues no permite comprender cada autor desde sus propias categorías, es decir, sin anacronismos ni apriorismos16. Todavía la meritoria obra de Grillmeier17 se ve lastrada por esta toma de posición, por este prejuicio.
Piense cómo, de forma provocativa ciertamente, se habla hoy en el ámbito italiano de «cristianismos» en el siglo ii; o la conocida tesis de Bauer (1877-1960)18, de que las doctrinas heterodoxas preceden a las ortodoxas. Sólo a fines del siglo ii tendremos la formulación del canon bíblico y la formación de un cuerpo de doctrina orgánico que gradualmente responde- rá al nombre de ortodoxia católica frente a los diversos movimientos y opiniones rechazados como heréticos, aunque no sin transiciones.
Orígenes, Gregorio Niseno y Ambrosio
p. En este contexto me sorprende cada día más la magnitud de la obra teológica de Orígenes (184-253), que, sin embargo, es proporcional al odio que le manifestaron a lo lar- go de la historia cristiana algunos autores y poderes eclesiásticos. ¿Por qué tal persecución a un hombre que murió como confesor de la fe en comunión con la Iglesia, cuando ya no podía defenderse?
r. Si vamos a las raíces de todas las doctrinas de la teología antigua es imposible, en efecto, no toparse con Orígenes. Es el nudo más importante de la teología patrística, como forjador de la pionera cosmovisión científica cristiana19. Por otra parte, es un autor que ha
Matthew 14-28, InterVarsity Press, Downers Grove, IL (Usa) 2002 (Matteo 14-28, Città nuova, Roma 2006); Manlio simOneTTi – Marco cOnTi, Job, InterVarsity Press, Downers Grove, IL (usa) 2006. [La edición en español de este mismo proyecto (Ciudad nueva, Madrid) está a cargo del profesor Marcelo Merino, de la Universidad de Navarra].
16. Cfr. Manlio simOneTTi, Ortodossia ed eresia tra i e ii secolo, Rubbettino, Soveria Mannelli (Co- scenza) 1994.
17. Cfr. Aloys Grillmeier, Christ in Christian tradition, London 1965 (revisada en 1975, Mow- brays, London).
18. Cfr. Walter bauer, Rechtglaübigkeit und Ketzerei im ältesten Christentum, Tubingen 1934.
19. A este autor ha dedicado el profesor Simonetti numerosos estudios, al punto de dirigir con Lo- renzo Perrone el gran proyecto, todavía en curso, de la edición crítica de todas las obras del alejandrino en griego o latín con traducción italiana: Manlio simOneTTi – Lorenzo perrOne, Opere de Origene, Città nuova, Roma. En esta colección ha publicado los volúmenes 1 y 2: Manlio simOneTTi, Origenis Homiliae in Genesim= Omelie sulla Genesi, Roma 2002; id., Origenis Homiliae in Exodum= Omelie
AHIg 18 (2009) 355
Eduardo Torres Moreno
sido menospreciado igualmente por católicos, ortodoxos y protestantes. Si nos tropezamos con un cristiano griego, nos dirá que Orígenes es el padre de todas las herejías; entre los católicos latinos, aunque no a nivel oficial, todavía se arrastran tantos tópicos y simplezas. Como autores predestinacionistas, imagine lo que pensaron Lutero o Calvino del teólogo que por primera vez en la historia trató acerca del libre albedrío, haciendo de esta categoría uno de los ejes de su antropología.
Hasta hace no muchos años, en la mayoría de los ambientes intelectuales alemanes se presentaba a Orígenes como un pagano más que como un autor cristiano, como lo había hecho ya el filósofo Porfirio. El gran mérito de Jean Daniélou y de Henri de Lubac ha sido el descubrimiento de Orígenes y la reivindicación de su mérito como fuente de la ilustración cristiana. Esto ha provocado, primero en Francia y luego e Italia, un estudio objetivo y respe- tuoso del maestro alejandrino, acorde con la amplitud de su pensamiento, la dificultad de los textos que tenemos a disposición y la comprensión de su metodología teológica específica. Están también los estudios de Henri Crouzel, que son más sistemáticos, pero prefiero las intuiciones geniales de Daniélou sobre el gran alejandrino.
En cuanto a su persona, Orígenes fue un hombre libre, con un ideal cristiano más bien de elite, una verdadera utopía: los cristianos debían ser hombres dedicados al estudio de la Escritura dentro de una cierta vida comunitaria, al modo de las escuelas filosóficas griegas, donde el fin de la propia existencia se encontraba en la búsqueda apasionada de la verdad; una especie de familia ascética, en la que la investigación era un fin en sí misma, hasta alcan- zar la verdad, que Orígenes confesaba encarnada en el Logos, Cristo20.
Al final de su vida él mismo reconoció con pesimismo –como he mantenido en el último congreso origeniano celebrado en Nápoles–, que su ideal de vida no era realizable en una Iglesia, donde ya las masas estaban siendo acogidas sin una profunda preparación catequética.
sull’Esodo, Roma 2005. En otras colecciones ha llevado a cabo los siguientes trabajos editoriales: Manlio simOneTTi, Origene. I principi, Utet, Torino 1968 (traducido al francés: Origène. Traité des principes, introd., texte critique de la version de Rufin, traduction, commentaire et fragments par H. Crouzel et M. Simonetti, SCh, Cerf, Paris 1984); id., Origene. I principi. Contra Celsum e altri scritti filosofici, scelta, introduzione, traduzione e note, Utet, Torino 1975; id Origene. Commento al Cantico dei Cantici, traduzione, introduzione e note, Città nova, Roma 1976; id., Origene. Eustazio. Gregorio di Nissa. La maga di Endor, Nardini, Firenze 1989; id., Origene. Commento al Cantico dei Cantici, testo critico, traduzione, introduzione e note, Lorenzo Valla, Mondadori, Milano 1998. Además ha dedicado al gran exegéta egipcio: M. simOneTTi – E. ancilli – M. paparOzzi (dirs.), La mistica. Fenomenologia e riflessione teologica, i, Città nuova, Roma 1984 (textos de orígenes en las páginas 257-280; Manlio simOneTTi, Origene esegeta e la sua tradizione, Morcelliana, Brescia 2004.
20. Además de los estudios sobre cristología patrística publicados en diversas revistas (y dos mo- nografías en SEAug: Manlio simOneTTi, Studi sulla cristologia del ii e iii secolo, Augustinianum, Roma 1993; id., Studi di cristologia postnicena, Augustinianum, Roma 2006), ha cuidado la edición de dos antologías importantes con textos comentados junto con el padre Orbe: Manlio simOneTTi – Antonio Orbe, ll Cristo. Volume i, Testi teologici e spirituali dal i al iv secolo, Lorenzo Valla, Mondadori, Milano 1986; Il Cristo. Volume ii, Testi teologici e spirituali in lingua greca dal iv al vii secolo, Lorenzo Valla, Mondadori, Milano 1990.
sido menospreciado igualmente por católicos, ortodoxos y protestantes. Si nos tropezamos con un cristiano griego, nos dirá que Orígenes es el padre de todas las herejías; entre los católicos latinos, aunque no a nivel oficial, todavía se arrastran tantos tópicos y simplezas. Como autores predestinacionistas, imagine lo que pensaron Lutero o Calvino del teólogo que por primera vez en la historia trató acerca del libre albedrío, haciendo de esta categoría uno de los ejes de su antropología.
Hasta hace no muchos años, en la mayoría de los ambientes intelectuales alemanes se presentaba a Orígenes como un pagano más que como un autor cristiano, como lo había hecho ya el filósofo Porfirio. El gran mérito de Jean Daniélou y de Henri de Lubac ha sido el descubrimiento de Orígenes y la reivindicación de su mérito como fuente de la ilustración cristiana. Esto ha provocado, primero en Francia y luego e Italia, un estudio objetivo y respe- tuoso del maestro alejandrino, acorde con la amplitud de su pensamiento, la dificultad de los textos que tenemos a disposición y la comprensión de su metodología teológica específica. Están también los estudios de Henri Crouzel, que son más sistemáticos, pero prefiero las intuiciones geniales de Daniélou sobre el gran alejandrino.
En cuanto a su persona, Orígenes fue un hombre libre, con un ideal cristiano más bien de elite, una verdadera utopía: los cristianos debían ser hombres dedicados al estudio de la Escritura dentro de una cierta vida comunitaria, al modo de las escuelas filosóficas griegas, donde el fin de la propia existencia se encontraba en la búsqueda apasionada de la verdad; una especie de familia ascética, en la que la investigación era un fin en sí misma, hasta alcan- zar la verdad, que Orígenes confesaba encarnada en el Logos, Cristo20.
Al final de su vida él mismo reconoció con pesimismo –como he mantenido en el último congreso origeniano celebrado en Nápoles–, que su ideal de vida no era realizable en una Iglesia, donde ya las masas estaban siendo acogidas sin una profunda preparación catequética.
sull’Esodo, Roma 2005. En otras colecciones ha llevado a cabo los siguientes trabajos editoriales: Manlio simOneTTi, Origene. I principi, Utet, Torino 1968 (traducido al francés: Origène. Traité des principes, introd., texte critique de la version de Rufin, traduction, commentaire et fragments par H. Crouzel et M. Simonetti, SCh, Cerf, Paris 1984); id., Origene. I principi. Contra Celsum e altri scritti filosofici, scelta, introduzione, traduzione e note, Utet, Torino 1975; id Origene. Commento al Cantico dei Cantici, traduzione, introduzione e note, Città nova, Roma 1976; id., Origene. Eustazio. Gregorio di Nissa. La maga di Endor, Nardini, Firenze 1989; id., Origene. Commento al Cantico dei Cantici, testo critico, traduzione, introduzione e note, Lorenzo Valla, Mondadori, Milano 1998. Además ha dedicado al gran exegéta egipcio: M. simOneTTi – E. ancilli – M. paparOzzi (dirs.), La mistica. Fenomenologia e riflessione teologica, i, Città nuova, Roma 1984 (textos de orígenes en las páginas 257-280; Manlio simOneTTi, Origene esegeta e la sua tradizione, Morcelliana, Brescia 2004.
20. Además de los estudios sobre cristología patrística publicados en diversas revistas (y dos mo- nografías en SEAug: Manlio simOneTTi, Studi sulla cristologia del ii e iii secolo, Augustinianum, Roma 1993; id., Studi di cristologia postnicena, Augustinianum, Roma 2006), ha cuidado la edición de dos antologías importantes con textos comentados junto con el padre Orbe: Manlio simOneTTi – Antonio Orbe, ll Cristo. Volume i, Testi teologici e spirituali dal i al iv secolo, Lorenzo Valla, Mondadori, Milano 1986; Il Cristo. Volume ii, Testi teologici e spirituali in lingua greca dal iv al vii secolo, Lorenzo Valla, Mondadori, Milano 1990.
356 AHIg 18 (2009)
Conversación en Roma con Manlio Simonetti
p. Vayamos ahora al Niseno. ¿Cuál es la razón de su gran popularidad, cuando antes había sido casi olvidado por la teología latina y estuvo siempre como a la sombra de Basilio y el Nacianceno?
r. Ciertamente sorprende la cantidad de estudios que se dedican hoy a Gregorio Niseno, que duplican en número los dedicados a los otros capadocios, sobre todo cuando se conoce la estatura gigantesca de su hermano Basilio, completo en todos los campos: la acción eclesiástica, el pensamiento teológico, la expresión retórica, su vida y su doctrina ascética21.
Es claro también que el Niseno es el más rico de los capadocios filosófica y especu- lativamente. Prolongó y revisó la tradición origeniana, y teorizó sobre la mística. Probable- mente ha sido la edición crítica de las obras completas, emprendida por Wernar Jaeger, y la sistematización de su doctrina espiritual por Walther Völker en 195522, las causas que lo han puesto en el candelero. Es además tanto o más estudiado por su doctrina filosófica que por su enseñanza espiritual cristiana.
p. Usted ha estudiado también a san Ambrosio (339-397) ¿Por qué resulta siempre el más griego de entre los Padres latinos?
r. Mire, esa edición de los Himnos de san Ambrosio, aunque se haya reeditado en Verba seniorum, corresponde a un trabajo juvenil, a mis comienzos, cuando tenía veintisiete años, del que no es que esté particularmente orgulloso23. Por otra parte sobre san Ambrosio tengo mis ideas propias, y no son siempre «políticamente correctas».
Ambrosio, al ser elegido obispo carecía de formación teológica, pues, como hombre de gobierno, se había preparado en retórica y jurisprudencia. Pero, con una dedicación ad- mirable, se entregó a un estudio profundo de las fuentes del pensamiento antiguo. Leyó con provecho, y asimiló bien, al menos a Filón, Orígenes y Plotino. Al tener que hacer frente a controversias doctrinales cuidó siempre su estudio, hasta el punto de que sorprende cómo consigue estar al día de la producción literaria griega en su lengua original. No es sólo por la inversión económica que eso suponía, sino por la sensibilidad para atender, como parte im- portante de su tarea episcopal, el conocimiento de primera mano de la producción teológica griega del momento, como Dídimo o los Capadocios, a los que conocía ciertamente. Debía tener una red de corresponsales en los centros de formación intelectual, pues no se explica de otro modo.
21. EsimportantelaedicióncríticaporpartedenuestroprofesordelDevitaMoysisnisenoenlaque revisa las anteriores de J Daniélou [1955] y W. Jaeger [H. Musurillo 1964]: Manlio simOneTTi, Gregorio di Nissa. La vita di Mosè, introducción, edición crítica, traducción italiana, commentarios e índices, Lorenzo Valla, Mondadori, Milano 1984.
22. Cfr. Walther Völker, Gregor von Nyssa als Mystiker= Gregorio di Nissa, filosofo e mistico, traducción italiana di C. Moreschini, Vita e Pensiero, Milano 1993.
23. Manlio Simonetti comenzó estudiando los himnos cristianos primitivos (algunos artículos de 1952) así como las biografías antiguas de los santos (Studi agiografici, Signorelli, Roma 1955), para llegar a los himnos ambrosianos: Innologia ambrosiana, San Paolo, Roma 1956= Sant’Ambrogio. Inni, Nardini, Firenze 1988.
p. Vayamos ahora al Niseno. ¿Cuál es la razón de su gran popularidad, cuando antes había sido casi olvidado por la teología latina y estuvo siempre como a la sombra de Basilio y el Nacianceno?
r. Ciertamente sorprende la cantidad de estudios que se dedican hoy a Gregorio Niseno, que duplican en número los dedicados a los otros capadocios, sobre todo cuando se conoce la estatura gigantesca de su hermano Basilio, completo en todos los campos: la acción eclesiástica, el pensamiento teológico, la expresión retórica, su vida y su doctrina ascética21.
Es claro también que el Niseno es el más rico de los capadocios filosófica y especu- lativamente. Prolongó y revisó la tradición origeniana, y teorizó sobre la mística. Probable- mente ha sido la edición crítica de las obras completas, emprendida por Wernar Jaeger, y la sistematización de su doctrina espiritual por Walther Völker en 195522, las causas que lo han puesto en el candelero. Es además tanto o más estudiado por su doctrina filosófica que por su enseñanza espiritual cristiana.
p. Usted ha estudiado también a san Ambrosio (339-397) ¿Por qué resulta siempre el más griego de entre los Padres latinos?
r. Mire, esa edición de los Himnos de san Ambrosio, aunque se haya reeditado en Verba seniorum, corresponde a un trabajo juvenil, a mis comienzos, cuando tenía veintisiete años, del que no es que esté particularmente orgulloso23. Por otra parte sobre san Ambrosio tengo mis ideas propias, y no son siempre «políticamente correctas».
Ambrosio, al ser elegido obispo carecía de formación teológica, pues, como hombre de gobierno, se había preparado en retórica y jurisprudencia. Pero, con una dedicación ad- mirable, se entregó a un estudio profundo de las fuentes del pensamiento antiguo. Leyó con provecho, y asimiló bien, al menos a Filón, Orígenes y Plotino. Al tener que hacer frente a controversias doctrinales cuidó siempre su estudio, hasta el punto de que sorprende cómo consigue estar al día de la producción literaria griega en su lengua original. No es sólo por la inversión económica que eso suponía, sino por la sensibilidad para atender, como parte im- portante de su tarea episcopal, el conocimiento de primera mano de la producción teológica griega del momento, como Dídimo o los Capadocios, a los que conocía ciertamente. Debía tener una red de corresponsales en los centros de formación intelectual, pues no se explica de otro modo.
21. EsimportantelaedicióncríticaporpartedenuestroprofesordelDevitaMoysisnisenoenlaque revisa las anteriores de J Daniélou [1955] y W. Jaeger [H. Musurillo 1964]: Manlio simOneTTi, Gregorio di Nissa. La vita di Mosè, introducción, edición crítica, traducción italiana, commentarios e índices, Lorenzo Valla, Mondadori, Milano 1984.
22. Cfr. Walther Völker, Gregor von Nyssa als Mystiker= Gregorio di Nissa, filosofo e mistico, traducción italiana di C. Moreschini, Vita e Pensiero, Milano 1993.
23. Manlio Simonetti comenzó estudiando los himnos cristianos primitivos (algunos artículos de 1952) así como las biografías antiguas de los santos (Studi agiografici, Signorelli, Roma 1955), para llegar a los himnos ambrosianos: Innologia ambrosiana, San Paolo, Roma 1956= Sant’Ambrogio. Inni, Nardini, Firenze 1988.
AHIg 18 (2009) 357
Eduardo Torres Moreno
El judeocristianismo
p. Entre el mundo judío y el cristiano siempre ha habido relación y encontronazos ¿cree que está ya suficientemente estudiado el peso del judeocristianismo como matriz de la tradición cristiana en los primeros siglos, así como la responsabilidad que pudieron tener los manejos judíos en las persecuciones cristianas, en un imperio tolerante según las leyes, como era el romano?
r. Es esta una cuestión enormemente compleja24. Por una parte las relaciones entre judíos y cristianos no han sido nunca ideales, aunque se debe distinguir las relaciones perso- nales concretas de las actitudes oficiales o disposiciones teóricas. P. Lamp, en From Paulus to Valentine (Minneapolis 2003), pone de manifiesto cómo los primeros asentamientos cris- tianos en Roma se hallaban entremezclados con los judíos. También es cierto que tenemos testimonios de cómo los judíos instigaron a la persecución de los cristianos, como en el caso de Policarpo (y antes con Pablo).
La razón del rechazo oficial romano al cristianismo, cuando en cambio había acepta- do la singularidad del pueblo hebreo, podría deberse a la potencia económica de la sociedad hebrea, habitualmente con buenas relaciones políticas, en contraste con la irrelevancia social de las primeras comunidades cristianas. Otro factor importante a tener en cuenta es que, mientras no hubo ningún punto de contacto entre la religión y la moral romanas y una tan religión etnocéntrica y particularista como es la judía, pues fueron como dos mundos para- lelos, en cambio tanto la ética como la actividad misionera cristianas, que son por definición universales, tuvieron que chocar inmediatamente con la mentalidad de los paganos a quienes se pretenda convertir.
Por último, creo que debemos redimensionar también las persecuciones romanas, más bien limitadas hasta el siglo iV. Sólo cuando ya el cristianismo hubo ganado la batalla, apareció una persecución radical y generalizada de Diocleciano.
El fin del mundo antiguo
p. Para terminar, una pregunta de actualidad. Entre la actual crisis postmoderna y el final del mundo antiguo hay bastantes síntomas semejantes: la caída demográfica, la corrupción política, el individualismo rampante, los movimientos demográficos incontro- lados, la desestructuración de la ciudad, la inseguridad pública, la crisis financiera y del Estado. ¿Cree que puede haber algún tipo de paralelo entre estas dos épocas tan distantes en el tiempo?
24. Alintrincadomundodelosestudiossobrejudaísmoycristianismohadedicadoalgunosartículos y una edición parcial con introducción y notas de la obra de Flavio Josefo: Manlio simOneTTi, Storia dei giudei da Alessandro Magno a Nerone: Flavio Giuseppe «Antichità giudaiche», libri xii-xx, Mondadori, Milano 2002.
p. Entre el mundo judío y el cristiano siempre ha habido relación y encontronazos ¿cree que está ya suficientemente estudiado el peso del judeocristianismo como matriz de la tradición cristiana en los primeros siglos, así como la responsabilidad que pudieron tener los manejos judíos en las persecuciones cristianas, en un imperio tolerante según las leyes, como era el romano?
r. Es esta una cuestión enormemente compleja24. Por una parte las relaciones entre judíos y cristianos no han sido nunca ideales, aunque se debe distinguir las relaciones perso- nales concretas de las actitudes oficiales o disposiciones teóricas. P. Lamp, en From Paulus to Valentine (Minneapolis 2003), pone de manifiesto cómo los primeros asentamientos cris- tianos en Roma se hallaban entremezclados con los judíos. También es cierto que tenemos testimonios de cómo los judíos instigaron a la persecución de los cristianos, como en el caso de Policarpo (y antes con Pablo).
La razón del rechazo oficial romano al cristianismo, cuando en cambio había acepta- do la singularidad del pueblo hebreo, podría deberse a la potencia económica de la sociedad hebrea, habitualmente con buenas relaciones políticas, en contraste con la irrelevancia social de las primeras comunidades cristianas. Otro factor importante a tener en cuenta es que, mientras no hubo ningún punto de contacto entre la religión y la moral romanas y una tan religión etnocéntrica y particularista como es la judía, pues fueron como dos mundos para- lelos, en cambio tanto la ética como la actividad misionera cristianas, que son por definición universales, tuvieron que chocar inmediatamente con la mentalidad de los paganos a quienes se pretenda convertir.
Por último, creo que debemos redimensionar también las persecuciones romanas, más bien limitadas hasta el siglo iV. Sólo cuando ya el cristianismo hubo ganado la batalla, apareció una persecución radical y generalizada de Diocleciano.
El fin del mundo antiguo
p. Para terminar, una pregunta de actualidad. Entre la actual crisis postmoderna y el final del mundo antiguo hay bastantes síntomas semejantes: la caída demográfica, la corrupción política, el individualismo rampante, los movimientos demográficos incontro- lados, la desestructuración de la ciudad, la inseguridad pública, la crisis financiera y del Estado. ¿Cree que puede haber algún tipo de paralelo entre estas dos épocas tan distantes en el tiempo?
24. Alintrincadomundodelosestudiossobrejudaísmoycristianismohadedicadoalgunosartículos y una edición parcial con introducción y notas de la obra de Flavio Josefo: Manlio simOneTTi, Storia dei giudei da Alessandro Magno a Nerone: Flavio Giuseppe «Antichità giudaiche», libri xii-xx, Mondadori, Milano 2002.
358 AHIg 18 (2009)
Conversación en Roma con Manlio Simonetti
r. No me atrevería a meterme yo en este campo; pienso que cada época tiene sus propias características y no me parece científico extrapolar semejanzas externas25. Además en cada época muere una cosmovisión mientras se gesta y nace otra nueva, que será el para- digma del futuro: me parece mejor pensar así las cosas26.
***
Así, sin concesiones periodísticas ni enredarse en las «provocaciones proféticas» que le hemos planteado, nos despedimos de este maestro dedicado en cuerpo y alma a la inves- tigación, con todo el rigor de la ciencia, en la búsqueda sincera de la verdad. Una actitud que aplicada al estudio de los orígenes del cristianismo y a los escritores de primera hora de nuestra fe, ha producido frutos de reconocido prestigio.
Eduardo Torres Moreno
Pontificia Università della Santa Croce Piazza di sant’Apollinare 49 i-00186 Roma torres@pusc.it
r. No me atrevería a meterme yo en este campo; pienso que cada época tiene sus propias características y no me parece científico extrapolar semejanzas externas25. Además en cada época muere una cosmovisión mientras se gesta y nace otra nueva, que será el para- digma del futuro: me parece mejor pensar así las cosas26.
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Así, sin concesiones periodísticas ni enredarse en las «provocaciones proféticas» que le hemos planteado, nos despedimos de este maestro dedicado en cuerpo y alma a la inves- tigación, con todo el rigor de la ciencia, en la búsqueda sincera de la verdad. Una actitud que aplicada al estudio de los orígenes del cristianismo y a los escritores de primera hora de nuestra fe, ha producido frutos de reconocido prestigio.
Eduardo Torres Moreno
Pontificia Università della Santa Croce Piazza di sant’Apollinare 49 i-00186 Roma torres@pusc.it
25. A la política, al milenarismo cristiano o a las relaciones entre religión y política en algunos auto-
res cristianos antiguos ha dedicado el profesor Simonetti diversos artículos, sobre todo en la revista de
Bologna Annali di storia dell’esegesi y en la del Instituto Patristico Augustinianum.
26. Recientemente ha publicado una antología de textos de orígenes hasta San Agustín y san Ber- nardo, sobre la interpretación cristiana antigua del éxodo del pueblo de Dios como el camino del hom- bre hacia la trascendencia: Il viaggio dell’anima, introduzione generale di Piero bOiTani, introduzioni parziali, testi, traduzioni, note di commento e indici a cura di Manlio simOneTTi; con un saggio di Giu- seppe bOnfraTe, Lorenzo Valla, Mondadori, Milano 2007.
26. Recientemente ha publicado una antología de textos de orígenes hasta San Agustín y san Ber- nardo, sobre la interpretación cristiana antigua del éxodo del pueblo de Dios como el camino del hom- bre hacia la trascendencia: Il viaggio dell’anima, introduzione generale di Piero bOiTani, introduzioni parziali, testi, traduzioni, note di commento e indici a cura di Manlio simOneTTi; con un saggio di Giu- seppe bOnfraTe, Lorenzo Valla, Mondadori, Milano 2007.
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